Nijé raichála we natéami jú: Mi lengua es valiosa

Nijé raichála we natéami jú: Mi lengua es valiosa

‘Echi sewá kó ra’íchali jú, napu o’mána Mésiko ra’icháluwa ra’íchali si’néame relámuli napu ikiná Mésiko rejówe, nawajíga napuikiná epó ayéna chó napuikiná ohké napuikiná rihchítu, napuikiná gomítu o’mána Mesiko nawajía lú.

Dolores Batista, tarahumara DOLORES BATISTA, TARAHUMARA

La falta de voluntad política obstaculiza que la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas sea una realidad

POR: RUTH E. GONZÁLEZ

Ciudad Juárez.– “Nijé raichála we natéami jú” (mi lengua o palabra es muy importante o valiosa). Esta es la frase que comparten los intérpretes ralámulis o rarámuris al preguntarles sobre la importancia en la preservación de su lengua materna en Chihuahua.

“Las lenguas indígenas serán válidas, al igual que el español, para cualquier asunto o trámite de carácter público, así como para acceder plenamente a la gestión, servicios e información pública. Al Estado corresponde garantizar el ejercicio de los derechos…”, dice el artículo 7 de la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas (Lgdlpi), pero el Estado Mexicano no cumple a cabalidad con esta normativa en el servicio público federal, estatal o municipal.

La política lingüística del Estado sigue en un proceso de cambio desde agosto de 2001, año en que constitucionalmente (en el artículo 2) establece el reconocimiento de México como una nación pluricultural sustentada en sus pueblos indígenas. Con este sustento legal se define una nueva política del lenguaje bajo la Lgdlpi promulgada en 2003, “cuyo objeto es regular el reconocimiento y protección de los derechos lingüísticos, individuales y colectivos, de los pueblos y comunidades indígenas, así como la promoción del uso y desarrollo de las lenguas indígenas”. Mientras tanto, las lenguas maternas y sus pobladores siguen en riesgo.

Distribucion de lenguas Distribucion de lenguas

Culturas en extinción

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que cada dos semanas se extingue una lengua materna en el mundo y con ella se desvanece toda una cultura. Calculan que el 43 por ciento de unas 6 mil lenguas que se hablan en el mundo están en peligro de desaparecer. En México se hablan 68 lenguas con 364 variantes, es uno de los países con mayor diversidad cultural y lingüística, sin embargo, unas 23 están en alto riesgo de desaparecer como: la cakchiquel, chichimeca jonaz, chocho, chuj, cochimí, cucapá, guarijío, ixcateco, ixil, jacalteco, kekchí, kicapú, kiliwa, kumiai, lacandón, matlatzinca, mocho, pa ipai, pápago, pima, quiché, seri y tlahuica.

De estas lenguas en peligro de desaparecer, en Chihuahua los pueblos originales hablan el pima y el guarijío.

Chihuahua indígena

La invasión española obligó a los pueblos originarios a refugiarse en las regiones remotas de la Sierra Madre, otros pueblos indígenas se integraron con los colonizadores y otros fueron exterminados durante años. De este proceso sobrevivieron los pueblos ralámuli, ódami, warijó y o’óba.

En Chihuahua están agonizando lenguas como la de los o’ob, que significa “la gente”, “el pueblo”, conocidos como pi’ma o pima, la de los oob no’ok, los pima del norte y del sur, que habitan en Moris, Ocampo, Madera y Temósachic; también la de los guarijíos o guarojíos, del norte o de la sierra o warihó, lengua hablada en los municipios de Moris, Uruachi y Chínipas, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (Inali).

Los tepehuanes, llamados a sí mismos como óódame u ódame, viven en la parte sur del estado en el municipio de Guadalupe y Calvo, con dos dialectos el de la región de Baborigame y el de El Venadito.

Por otra parte, la lengua materna más fuerte en el estado es el tarahumara (ralámuli) que tiene cinco variantes: cumbres, del norte, del sur, del centro y del oeste. Aunque sea la que más hablantes tenga, en ningún nivel de dependencias públicas se cuentan con intérpretes y traductores tarahumaras suficientes para atender a esta población.

Chihuahua tiene 3 millones 741 mil 869 habitantes, de los cuales 3 por ciento habla una lengua indígena, 10.7 por ciento no habla español. Mientras las lenguas más habladas son el tarahumara 79 por ciento y el tepehuano del norte con 8.9 por ciento (Inegi 2020).

Con el tiempo y los procesos naturales de migración interna del país, comunidades originarias se han asentado en municipios urbanos como Juárez, Chihuahua, Delicias e Hidalgo del Parral. Los pobladores son: mixtecas, zapotecas, mayas, otomís, tzotzil, totonacas, purépechas, huicholes, mazahuas, ndeé (nnee', nde'), apache Chirikawa, entre otros.

El principal obstáculo que limita el desarrollo de las lenguas indígenas y el ejercicio de derechos lingüísticos es el monolingüismo en español, en el modelo comunicativo predominante en todos los sectores.

Discriminación estructural

“Ninguna persona podrá ser sujeto a cualquier tipo de discriminación a causa o en virtud de la lengua que hable” (artículo 8 de la Lgdlpi 2003).

Las comunidades indígenas enfrentan una situación de discriminación estructural. Han sido relegados históricamente en salud, educación, justicia y empleo. Además los estereotipos que se asocian a sus comunidades con la pobreza o con falta de disposición y capacidad para trabajar, algo que los segrega aún más, de acuerdo con el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred). Y puntualiza que tanto el sector público como el privado son parte de esta exclusión.

Binénali nijé (quiero aprender)

Distribucion de lenguas

Los indígenas tienen menos posibilidades de contar con recursos para estudiar, conseguir trabajo o facilidades para adquirir créditos. Esto obstaculiza en todos los sentidos el que tengan conocimiento y respeto a derechos.

Cortesía

¿Cuándo aprendes español? ¿Cómo ha sido tu trabajo como traductor?
Aprendí el español como a los 7 años, ya cuando empecé a acudir a la escuela. Ser traductor o intérprete es, a veces, un poco complicado porque se manejan muchas palabras que entre la población rarámuri no existen. Se tiene que tomar su tiempo, su lugar, primero analizarlo, checarlo si va o no va esta frase y a veces, te lo piden muy rápido.

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Cuando empecé a ir a la escuela primaria de ahí, de San Ignacio de Arareko empecé a pues a conocer el español {…} Había unas chicas ya mayores que yo que hablaban español y recuerdo que les hice señas y les hablé en rarámuri y me acuerdo perfectamente de la palabra que les dije ‘nekorachi’ (mira unos cuervos se escuchan). Entonces, pues esto me recuerda que yo pues no sabía hablar el español hasta muy grande.

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Yo vine para acá (Ciudad Juárez) porque mi mamá me trajo, vivo aquí en la colonia Tarahumara. A mí me dejaron hablar en mi lengua materna, siempre era rarámuri en la casa y así, por eso nunca perdí mi lengua materna. Ya afuera nos adaptamos al español, mi mamá casi no hablaba el español, ella batalla para hablar el español. Cuando estaba chiquita yo nunca estuve en una escuela. Nada más ya cuando ya estaba grande, pues yo misma me metí a una escuela abierta, en secundaria. Batallaba porque los mestizos hablan muy elevado, son palabras muy elevadas que nosotros no lo usamos. La lengua de nosotros yo pienso que es más sencilla y hay muchas variantes. Aquí creo que nada más sabemos tres de la lengua rarámuri. Es Rosalinda y otra que se llama Lorena Loya y yo, los que hacemos acompañamiento (en la Secretaría de Pueblos Indígenas)

En su entorno ¿se conservaba la lengua materna?

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Yo como niño recuerdo, ¿no?, que pues en veces para la gente, para nosotros era muy complicado, porque no sabíamos muy bien entender las cuestiones de la gente que llegaba de fuera, ¿no? Mi comunidad pues en ese tiempo no tenía mucha comunicación con la gente externa porque era una comunidad 100 por ciento rarámuri, que no tenía como habitante una persona mestiza, pero cuando llegaran ha acudir, sí era muy difícil, porque en cuestiones de salud, en cuestiones de trámites, pues tenían que intervenir otras personas, el trámite no era muy así en personal, siempre había una persona intermediaria.

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Cuando yo llego a la escuela todo era en español, este no, nadie hablaba en lengua materna ni siquiera los profesores {…} conforme fui creciendo, pues también me doy cuenta de que esos profesores, estas profesoras que yo tenía, pues sí eran indígenas, pero nunca me hablaron en lengua materna.

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En la colonia tratamos de que no se pierda pero muchos de los niños ya no lo hablan que por lo de la escuela, por sus amigos, pues ya hablan más el español que su lengua.
Pues yo hablo el español, pero los que no hablan, pues sí, me imagino que sí batallan mucho con el español. Se sienten frustrados porque no entienden muy bien. De Nina a mí en casa nunca me dejaron hablar en mi lengua materna.

¿Son suficientes traductores en el servicio público? ¿Qué falta?

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Tengo entendido que hay algunos traductores que son de la Alta, de la Baja Tarahumara, sobre todo lo que es Urique, Guazapares, Chínipas y Uruachi, sí es más necesario, sé que sí lo hay, pero son pocas las instituciones o organismos que lo tiene.
Pienso que después de que yo estuve en mis inicios como trabajador de algún organismo, alguna institución, hasta ahora, hmm sí es muy lento todavía la atención, porque la gente todavía hasta ahora está exigiendo que haya traductores, que haya intérpretes en cada instancia que ofrezca servicios a la gente, ¿no? Han pasado tantos años que a lo mejor los organismos, las instituciones tuvieran que estar hasta obligados por otra instancia, ¿no?, ahorita lo bueno que se ha avanzado y esto sobre todo porque nosotros como traductores vemos muchos foros que se han organizado, muchos foros que se han hecho, les hemos exigido a las instancias que corresponden de tener personas indígenas.
Hasta la misma Comisión Estatal de Derechos Humanos no tenía hasta hace poco, ¿no? Y es una instancia que desde cuándo tuvo que tener tuvo que haberlo tenido.

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Yo especialmente me he dedicado a defender los derechos de las mujeres, niñas, niños, adolescentes que sufren alguna situación de violencia en contra, pues delitos por razones de género, entonces, aquí me ha tocado ver que no pues no hay intérpretes para las otras variantes que existen de la Baja Tarahumara, especialmente son las que llegan aquí en la zona del municipio de Bocoyna a solicitar algún servicio o algún problema que han tenido en contra de mujeres, entonces no los hay y es muy difícil, es muy difícil, a veces yo como intérprete pues quisiera dar este voluntariado para todas esas personas que vienen de comunidades muy alejadas, pero pues no cualquier persona va a ser el voluntariado que yo hago.
Yo creo que ha sido un problema el que no haya intérpretes contratados en las diferentes instancias de gobierno, donde es Bocoyna, no hay suficientes intérpretes, ya sea en el juzgado menor de aquí.
Creo que sí es importante este trabajo para las y los intérpretes, pues que sean contratados, contratadas, porque yo creo que si llega algún usuario o usuaria, porque aquí en el municipio de Bocoyna hay mucha población indígena y no solo las personas del municipio acuden a estos centros, también de los alrededores llegan aquí a Creel, entonces no hay suficientes intérpretes.

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Yo digo que cualquier que nos capaciten está bien, entre más capacitada esté una traductora yo digo que está mejor. Cada una de las personas que están aquí en la ciudad aunque entiendan el español tiene que tener un traductor, es una de las leyes, que cada persona tenga su traductor, es un derecho que tienen a ser atendidas en su lengua.
Pues que se respete la lengua materna y pues ser más empáticos con las personas que no entiendan bien el español, porque hay a veces que empezamos a hablar y hablar y no nos ponemos en el lugar de ella {…} si tú vas a El Paso y te hablan en inglés y no hablas bien, no hablas el inglés te vas a sentir frustrado, ¿no? Y es no está bien eso.

De acuerdo con el artículo 7 de la Lgdlpi: “Las lenguas indígenas serán válidas, al igual que el español, para cualquier asunto o trámite de carácter público, así como para acceder plenamente a la gestión, servicios e información pública. Al Estado corresponde garantizar el ejercicio de los derechos previstos en este artículo…”.

Déficit de traductores y omisión gubernamental

Para “Lupita”, quien ha sido traductora e intérprete en la ciudad de Chihuahua, sí hay suficientes indígenas bilingües, lo que no hay es trabajo para ellos porque los servidores públicos o funcionarios no los ven como “importantes”. “Más bien creo que es para no pagarles”. Otro traductor indígena, Nicolás Martínez, considera que con varias violaciones a sus derechos cuando no se garantiza la presencia de personas traductoras como no contar con una adecuada defensa en casos legales, el respeto a la transversalidad de los derechos humanos y derechos de los pueblos y comunidades indígenas, también la obligación del funcionario público y de las instituciones de garantizarlos y protegerlos.

Para una traductora rarámuri que optó por reservar su identidad, hay municipios en donde no ocupan traductores ni en Fiscalía, ponen a mestizos que no hablan tarahumara o consiguen a alguien que lo haga gratis como voluntariado, porque no quieren pagarles ni darles empleo. “Hace no mucho en la FEM de Delicias me hablaron y les pedí me gestionaran un pago y ya no me hablaron, supongo el caso se hizo sin un traductor”.

Se estima que tan solo en 2022 hubo mil 200 audiencias judiciales en el estado de Chihuahua, las cuales solo cuentan con seis intérpretes: 1 en Cuauhtémoc, 1 en Guachochi y 4 en la ciudad de Chihuahua, esto implicaría que cada traductor atendiera cabalmente 200 casos legales, por citar un ejemplo. Ese mismo año, en la ciudad de Chihuahua se estimaban unos 80 presos indígenas y en Guachochi 270. El Centro de Intérpretes del Poder Judicial de Chihuahua ha hecho un esfuerzo por certificar traductores al Inali, sin embargo, no se ha podido lograr el cometido. Muchos indígenas aseguran que los trámites para certificarse en dicho instituto son demasiado complicados y no reciben apoyo ni capacitación previa al respecto.

Se solicitó mayor información al Centro de Intérpretes del Poder Judicial sobre este tema sin que se haya recibido una respuesta hasta el cierre de esta edición.

Artículo 10 de la Lgdlpi: “El Estado garantizará el derecho de los pueblos y comunidades indígenas el acceso a la jurisdicción del Estado en la lengua indígena nacional de que sean hablantes. Para garantizar ese derecho, en todos los juicios y procedimientos en que sean parte, individual o colectivamente, se deberán tomar en cuenta sus costumbres y especificidades culturales respetando los preceptos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Las autoridades federales responsables de la procuración y administración de justicia, incluyendo las agrarias y laborales, proveerán lo necesario a efecto de que en los juicios que realicen, los indígenas sean asistidos gratuitamente, en todo tiempo, por intérpretes y defensores que tengan conocimiento de su lengua indígena y cultura”.

Mesas de diálogo para avanzar

En 1997, la Fundación del Empresariado Chihuahuense (Fechac) hizo un diagnóstico sobre la migración indígena, así como un mapeo de asentamientos indígenas en las principales ciudades del estado. Esto con el objeto de entender la problemática de la migración indígena a las principales ciudades del estado de Chihuahua. Este proyecto (que fue una iniciativa de Samuel Kalish) sumó a las autoridades y a la sociedad civil para sumar esfuerzos y combatir el rezago histórico y plantear posibles soluciones. De esta forma se hizo la mesa permanente que coordina el Programa Interinstitucional de Atención al Indígena (PIAI), en donde abordan los temas de salud, economía, ambiente, y educación.

Dentro de estas reuniones de trabajo se ha impulsado el Diálogo de Traductores e Intérpretes del PIAI, el año pasado las voces de muchos indígenas se sumaron para exponer la necesidad urgente de que se tengan contemplados presupuestos y políticas públicas orientadas para la contratación permanente y apoyos académicos de personal indígena certificado.

Artículo 9 de la Lgdlpi: “Es derecho de todo mexicano comunicarse en la lengua de la que sea hablante, sin restricciones en el ámbito público o privado, en forma oral o escrita, en todas sus actividades sociales, económicas, políticas, culturales, religiosas y cualesquiera otras”.

“Chisia we nateami ju mojé raíchala”.